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Un Zuma en horas bajas trata de refugiarse bajo la sombra de Mandela Imprimir Correu
escrit per Joan Canela i Barrull   
divendres, 19 febrer de 2010

Aunque sus escándalos sexuales son los más conocidos internacionalmente -con el reciente  nacimiento de su vigésimo hijo, este fruto de una relación extramatrimonial- lo que sus conciudadanos más le reprochan es la inacción de su gobierno a la hora de cumplir con el amplio abanico de promesas que le llevaron a la presidencia, con casi dos tercios de los votos, en abril del años pasado.

Su proyecto estrella, el Seguro Universal de Salud, se encuentra parado sine die, y en vez de crear medio millón de empleos hasta diciembre pasado se han destruido, por efecto de la crisis económica internacional, casi un millón. Y por si fuera poco los suburbios más pobres del país se encuentran en un estado de revuelta semipermanente con continuos episodios de disturbios en demanda de servicios básicos como agua, electricidad y accesibilidad.

Ante los peores datos de popularidad desde que asumió la presidencia Zuma ha tratado de vincular la inauguración del curso parlamentario y su primer discurso del Estado de la Nación con el vigésimo aniversario de la liberación de Mandela, quien incluso le ha acompañado asistiendo personalmente a la sesión a pesar de su precario estado de salud. Esta táctica, que ya usó con éxito durante las elecciones, podría ahora volverse en su contra según algunos analistas pues las comparaciones podrían ser demasiado evidentes y en Sudáfrica no hay prácticamente nadie capaz de verle un defecto a Mandela.

Por su parte el discurso de Zuma se convirtió en una reedición de su larga lista de promesas electorales -empleo, vivienda social, reducción del crimen, mejoras de los servicios en educación y salud, etc- con una inversión pública de 85.000 millones de euros en tres años, pero sin concretar como financiarlo justo cuando el país enfrenta la primera recesión en 17 años.

Publicat a El Mundo

 
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