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Drakensberg: El Pirineo africano Imprimir Correu
escrit per Joan Canela i Barrull   
dimarts, 12 gener de 2010
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(H)
Rompiendo la tópica imagen de la África tropical, el Drakensberg es una cadena montañosa que se extiende a lo largo de 1.000 kilómetros en el centro de Sudáfrica y que rodea completamente el pequeño país de Lesotho. Con una composición de basalto y gres única en el mundo y una altura comparable a los picos pirenaicos–el más alto, el Thabana Ntlenyana tiene 3.482 metros- el Drakensberg es lo último que esperaríamos encontrarnos en esta latitud de África.

Entre las escarpadas laderas verdes del Drakensberg uno se imagina sin dificultad los carros de los boers adentrándose en el África profunda hace un siglo y medio. Y se comprende fácilmente porque esta epopeya se convirtió en el mito fundacional de la nueva nación africana.

Las Montañas del Dragón, como las bautizaron estos colonizadores holandeses –aunque los zulúes ya las llamaban uKhahlamba o “barrera de lanzas”- parecen, desde lejos poco más que unas suaves colinas coronadas por unas agujas de roca. Nada más lejos de la realidad. Esta inmensa cordillera encierra sorpresas a cada paso que damos y contiene increíbles parajes naturales. A medida que nos acercamos las estribaciones se van haciendo más y más abruptas y los valles más y más angostos hasta topar –algunas veces literalmente- con paredes rocosas totalmente verticales de centenares de metros y, a menudo, acabadas en mesetas planas. Con nombres tan ilustrativos como el Castillo del Gigante, la Catedral, el Diente del diablo o el Anfiteatro, bajo su sombra es normal sentirse totalmente empequeñecido ante la inmensidad de la naturaleza.

Y más arriba aún encontramos los grandes picos, verdaderos nidos de águilas como el Mafadi, el Makoaneng y el Njesuthi. Aunque su altura es comparable a la de los mayores picos de los Pirineos –el punto más alto, el Thabana Ntlenyana, supera la altura del Aneto- tienen en general mayor dificultad, a pesar de la inexistencia de glaciares.

Estas formas extremas se deben a la estructura geológica prácticamente única en el mundo donde a una base de gres se le añadió una cobertura de basalto proveniente de una inmensa erupción volcánica hace 200 millones años.

El Drakensberg se divide generalmente en tres secciones: sur, centro y norte. Aunque naturalmente el centro es donde se encuentran los picos más altos y las zonas más inaccesibles, el resto de la cadena no tiene nada que envidiar a nivel paisajístico. Además, al ser un territorio con muy poca presencia humana, en cualquier lugar es fácil sentir la emoción de los espacios vírgenes. 

Sani Pass

Las formas accidentadas del Drakensberg son el “secreto” de las vistas espectaculares por el que es famoso, así como de las numerosas cascadas y saltos de agua que se cruzan constantemente. Una vez coronado el collado los diferentes valles se despliegan majestuosamente a nuestros pies y con una claridad sólo estropeada por las nieblas, bastante habituales y que son el origen de tan mitológico nombre.

Posiblemente, la mejor de estas vistas es la que se ofrece desde el Sani Pass, en el extremo sur de la sierra, el paso fronterizo más elevado del país y mediante el cual se entra a Lesotho. Usado habitualmente por los militantes y guerrilleros antiapartheid para buscar refugio en el pequeño país vecino, hoy no tiene una finalidad solamente turística, pues a pesar de la incomodidad del camino, hay mucha gente que cruza la frontera para evitar la larguísima ruta alternativa.

El trayecto consta de una pista relativamente bien conservada que sube rápidamente hasta superar los 2873 metros del Sani Pass para acceder a un altiplano rodeado de montañas, ya al otro lado de la frontera. Desde allí se observa claramente todo el camino recorrido y más allá la extensión del país de los zulúes. Es un placer difícil de comparar situarse hasta el borde mismo del despeñadero y observar las águilas planear a solo unos metros bajo nuestros pies.

Con un pequeño refugio, es ideal como campo base para excursiones y escaladas.

Aunque las combis –pequeñas furgonetas- que hacen de taxis colectivos lo suben, es recomendable hacer el trayecto a pie o usar un 4x4. 

Lesotho, el país de las montañas

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Como los Pirineos, el Drakensberg cuenta con su propia Andorra, su pequeño país de las montañas, totalmente inserido dentro de territorio sudafricano. Lesotho cuenta con el tamaño de Bélgica aunque no tiene más de un millón de habitantes. La mayoría de su territorio está ubicado en altiplanos a gran altura que son su suerte y su maldición al mismo tiempo. Este relativo aislamiento le permitió conservar gran parte de sus instituciones de forma ininterrumpida e incluso negociar un protectorado con el imperio inglés con más autonomía que el resto de las colonias. Esta situación lo dejó fuera de la Unión Sudafricana, creada por la fusión de las colonias británicas con las repúblicas boers, y por tanto sus habitantes se ahorraron la traumática experiencia del apartheid.

Al mismo tiempo, excepto algunos valles, sus tierras son yermas y difíciles para el cultivo, por lo que muchos de sus habitantes se han visto forzados a emigrar a Sudáfrica. Hoy en día sus principales recursos son el turismo y el agua mineral, que proveen los espléndidos manantiales del Drakensberg.

Con una floreciente industria de turismo ecológico y de montaña, es realmente aconsejable visitar Lesotho. Hay numerosas agencias que ofrecen diferentes tipos trekkings, desde cortos paseos de media jornada a duras travesías de varios días, escaladas de todas las dificultades, rafting por aguas cristalinas o rutas a caballo o en bicicleta de montaña. Incluso existe la única pista de esquí de la región, aunque es muy pequeña y no es recomendable viajar hasta la punta de África solo para esquiar.

También es mucho más  “africano” que el país vecino, pues la mayoría de pueblos conservan la arquitectura tradicional de casas redondas y se mantienen numerosas tradiciones y costumbres que en Sudáfrica fueron destruidas por el apartheid y la urbanización.

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La faceta cultural queda completada por otra de las características más increíbles del Drakensberg: sus pinturas rupestres, pintadas por los San –los pueblos africanos que habitaban el África Austral hasta la llegada de los pueblos bantú, tales como los zulúes o los sotho- a lo largo de miles de años. Aún se conservan frescos inmensos con una gran calidad y fácilmente observables en diferentes partes del centro y el norte de la cordillera. Los San se refugiaron en las partes más inaccesibles de las montañas y resistieron hasta bien entrado el siglo XIX, así que su arte refleja su vida cotidiana hasta la llegada de los colonos blancos con sus carros y sus fusiles, perfectamente distinguibles en las pinturas. 

Fauna africana

Sin extensos bosques, la mayor característica del Drakensberg son los inmensos prados de helechos gigantes donde te hundes completamente. De hecho, ante tal paisaje y la total ausencia de vida humana uno no llegaría a extrañarse si ante sus ojos apareciera un dinosaurio pastando. Pero aunque no se llegue a estos extremos, la variedad –y cantidad- de fauna es uno de los encantos que lo hacen diferente a cualquier macizo europeo.

La gran ventaja del Drakensberg frente a los parques más famosos, como el Kruger, es que la inexistencia de animales peligrosos –excepto las serpientes, es recomendable el uso de unas buenas botas- permite las excursiones a pie libremente. Pero a pesar de su paisaje y su clima alpinos, estas montañas se encuentran realmente en África. En las excursiones es fácil ver grandes mamíferos de las familias de antílopes y gacelas, tales como ñús, kudús, nyalas y sprinboks (este último símbolo de la selección sudafricana de rugbi). También hay monos y babuinos famosos por su habilidad en robar las bolsas del visitante despistado así como centenares de especies diferentes de aves y roedores.

Datos prácticos 

Antes de viajar a Sudáfrica es imprescindible pensar que las estaciones están cambiadas y que el invierno austral se desarrolla en nuestro verano y al revés. Pero a parte de este detalle, las temperaturas son similares a las pirenaicas. Es importante la época de lluvias, que se extiende de noviembre a marzo, que transforma totalmente el paisaje en una extensa gama de verdes pero que habrá que compartir con aguaceros diarios cortos pero intensos a última hora de la tarde.

Una ventaja añadida es que no hay vacunas obligatorias.

La llegada al Drakensberg más fácil es a partir de la N3, una de las principales autopistas del país y que une Johannesburg con Durban bordeando buena parte de la cordillera. También son buenos la mayoría de accesos a los montes pero conviene planear bien que parte se quiere visitar antes de comenzar, pues para moverse de una área a otra se requerirá volver a salir a la autopista y volver a entrar, lo que significa un mínimo de seis o siete horas de coche.

A lo largo de todas las montañas se encuentran un buen número de parques: en el sur las reservas naturales de Sani Pass y Cobham, en el centro el Parque Nacional Ukhlamba/Drackensberg, el más grande y catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y la reserva de Giant’s Castle. En el norte los parques nacionales de Royal Natal y Golden Gate Highlands.

Todos los parques cuentan con buenas infraestructuras turísticas, incluidos sitios para dormir con una excelente calidad precio y, normalmente, otros servicios como restaurantes o gasolineras. En las afueras aumenta la oferta de hoteles, albergues y casas rurales a diferentes precios, desde propuestas realmente lujosas como el Hotel Cathedral Peak –donde llegó a alojarse el Sha de Persia- a unos 180 euros la habitación doble hasta numerosos backpackers para mochileros (los hay desde 15 euros por persona) y campings, así como diferentes propuestas intermedias. Los alojamientos dentro de los parques son públicos y de muy buena calidad. Una cabaña perfectamente equipada para cuatro personas cuesta unos 90 euros e incluye la entrada en el parque. 

Webs recomendadas: 

www.kzn.org.za (página oficial de turismo de la provincia de Kwa-Zulu Natal) 

www.drakensberg.org.za (página de la Asociación de Turismo del Drakensberg) 

www.kznwildlife.com (página del ente gestor de los parques naturales de Kwa-Zulu Natal

Publicat a Zazpi Haizetara

 
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