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¿El Estatut? Pero si hablamos de independencia! Imprimir Correu
escrit per Joan Canela i Barrull   
diumenge, 13 desembre de 2009
Si en la era de la información, la cantidad de correos electrónicos que se reciben sobre cierto tema puede ser considerado un síntoma del grado de preocupación que este genera en una sociedad, es evidente que lo que a la sociedad catalana le preocupa es su relación con España. Es más que obvio que el “efecto Arenys” -el “juego de desinhibición mental” como lo describió Jordi Bilbeny, uno de sus impulsores- ha surgido su efecto y millares de personas se preparan febrilmente para las consultas de mañana como si se tratara de tomar la decisión definitiva sobre la separación, o no, de España.

Los datos son esclarecedores del tamaño e importancia de este enorme movimiento social: 170 municipios convocantes, más de 700.000 ciudadanos con derecho a voto (más que en una elecciones normales, puesto que ahora podrán participar los mayores de 16 años y los inmigrantes empadronados sea cual sea su situación legal), miles de voluntarios -500 solo en Sant Cugat, la ciudad más grande que celebra la consulta,- centenares de entidades implicadas, observadores internacionales y un rosario inacabable de adhesiones y apoyos. Y todo esto, al fin y al cabo, por una acción “fuera de la ley y que no tiene consecuencias”, en palabras de Fernández de la Vega en la vigilia de la consulta de Arenys. 

Movimiento y nervios

Pero a nadie escapa que la acción colectiva de domingo será algo más que un mero simbolismo. El posicionamiento de cada vez más sectores de la sociedad catalana en favor de las consultas no puede dejar de sorprender en un país donde hasta hace poco aún pedía la aplicación del Estatut.

Ya son 229 plenos municipales y cinco consejos comarcales los que han aprobado su apoyo a las consultas, en un movimiento transversal que ha tenido la única oposición frontal del PP. CiU, ERC, CUP y decenas de candidaturas independientes locales han apoyado masivamente las mociones, mientras que los concejales del PSC se dividían entre los que seguían las directrices de rechazo de la cúpula, los que las desobedecían con su voto afirmativo y los que se abstenían.

Ante este panorama no es de extrañar que el nerviosismo se vaya extendiendo en la sede de la calle Nicaragua. Sin querer demonizar directamente una iniciativa que cuenta con el apoyo de decenas de miles de ciudadanos -incluidas parte de sus bases, vistos los resultados de muchos plenos- el PSC trata quitar hierro a las consultas acusando la “España separadora” del fenómeno. Más explícito, José Zaragoza, secretario de organización socialista, cree que estas “pueden perjudicar” la defensa del Estatut ante el Tribunal Constitucional. Según los mentideros del Parlament, sería precisamente a Zaragoza a quien se le atribuiría la paternidad del editorial conjunto de de doce periódicos en defensa del Estatut. “Lo que era una acción simbólica contra una hipotética sentencia del Tribunal Constitucional se convierte en una acción contra las consultas” editorializaba Vicent Partal desde Vilaweb, el periódico digital de referencia del soberanismo. 

Todo a punto para el Día D

Pero la cuestión central en las conversaciones de café y en las colas de los mercados no es el Estatut -lastrado por el cansancio que supone un culebrón de más de seis años- sino las consultas. “La centralidad se ha movido” asegura Partal. O en palabras de Joan Laporta, presidente del Barça y estrella ascendente de esta oleada soberanista: “La independencia ya se ve como algo posible”.

Y todo esto a pesar de un cierto “apagón mediático” de los grandes medios, que tratan de quitar hierro al asunto. Una actitud que ha dejado vía libre a internet y los medios locales y comarcales para liderar el seguimiento del 13-D.

Mientras tanto, la campaña sigue sumando apoyos día tras día y los actos de la campaña registran una afluencia sin precedentes en los actos políticos. Para evitar descalificaciones fáciles la organización trata que todo “se asimile lo más posible a un referéndum legal”, como defiende Alfons López Tena, portavoz de la plataforma Osona Decideix, que coordina las consultas en esta comarca. Él mismo escribió al Centro Carter pidiéndole la presencia de observadores internacionales “para garantizar que nadie pueda poner en duda los resultados finales”. Aunque al final el Centro Carter no mandará observadores, en la carta de respuesta aseguraba “seguir con interés el proceso” catalán y que estudiaría hacerlo en las próximas oleadas de consultas.  

Lección de ciudadanía 

Una de las novedades más importantes del 13-D es que los inmigrantes empadronados en los municipios donde se realiza la consulta podrán votar, con independencia de su situación legal. Lo que significa una ampliación del censo de más de 140.000 potenciales votantes, una dificultad añadida a la hora de conseguir una máxima participación.

Pero la decisión la justifica con sencillez López Tena, al afirmar que “sería una contradicción permitir votar a los inmigrantes de origen español y no a los de otros orígenes”.

Aunque muchos colectivos de inmigrantes den un calado mucho mayor a esta posibilidad. “Catalunya nos da la ciudadanía que España nos niega -afirma Diego Arcos, presidente del Casal Argentino de Catalunya y acérrimo independentista,- es una razón más para ponernos al lado de los catalanes de origen para liberar esta nación tal y como los argentinos hicimos hace 200 años.”

Para este fin se ha creado la plataforma Inmigrantes por el Derecho a Decidir, que potenciará la participación de sus comunidades el 13-D.

Publicat a Berria

 
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